El input lag es el retraso entre que presionas un botón y la acción ocurre en pantalla. En mandos inalámbricos puede ser mayor que por cable, pero con los ajustes correctos se puede minimizar significativamente.
1. Mide el input lag actual
Antes de hacer cambios, verifica en Prueba Tu Mando si el mando responde de forma fluida. Si los valores cambian instantáneamente al mover los sticks o presionar botones, el lag es del monitor o del juego, no del mando. Si hay un retraso visible en el tester, el problema es de conectividad.
2. Usa USB en lugar de Bluetooth cuando sea posible
Un cable USB tiene una latencia de 1-2 ms, mientras que Bluetooth puede tener 10-40 ms dependiendo del adaptador. Para juegos competitivos, siempre usa USB.
3. Bluetooth 5.0 o superior
Si necesitas usar Bluetooth, un adaptador con Bluetooth 5.0 reduce la latencia respecto a versiones anteriores. Los Bluetooth integrados en placas base suelen ser mejores que los dongles USB baratos.
4. Desactiva el modo de ahorro de energía del Bluetooth
En Windows: Administrador de dispositivos → Bluetooth → tu adaptador → Administración de energía → desmarca "Permitir apagar". Esto mantiene el adaptador activo constantemente y reduce picos de latencia.
5. Ajustes en Steam
Steam tiene su propio capa de input que puede añadir latencia. En juegos donde el input lag es crítico, desactiva Steam Input para ese juego específico: Steam → clic derecho en el juego → Propiedades → Controles → Desactivar la configuración del control de Steam.
6. Tasa de reporte del mando
La mayoría de mandos reportan su estado a 125 Hz (cada 8 ms) o 250 Hz (cada 4 ms). Por USB, algunos mandos Xbox reportan a 1000 Hz (1 ms). Esta configuración depende del hardware y no suele ser modificable, pero vale la pena conocerla al elegir un mando para gaming competitivo.